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Reseña
Histórica
Autores:
Francella, Jorge Luis y Cubellun, Leon
1 - El
Barrio:
Posta de
Caballito llamada así, por ostentar en la cúspide de su
construcción, una veleta de metal con la figura de un equino
- actualmente conservada en el museo de Luján ~ ). Ubicada en
la actual esquina de Emilio Mitre y Avda. Rivadavia, que por ese entonces
era conocida como " Camino a San José de Flores " y
que estaba bordeada por deslumbrantes mansiones, donde se podía
apreciar el arte de la jardinería, las graciosas estatuillas
greco - romanas que adornaban los parques, las artísticas verjas
y las imponentes galerías de tipo parisiense, ... todo era esplendor
y majestuosidad.
Más
este paradisíaco panorama, abarcaba no más de 150.- Metros
hacia los laterales, donde el paisaje variaba radicalmente.Así,
dirigiéndose hacia el noreste, como buscando el Camino de Gauna
hoy Avdas. Gaona y su continuación Díaz Vélez Parroquia
de San Carlos Norte - aparecían los alfalfares, huertos y montecillos
de árboles frutales que poblaban esa zona. El que acertara a
pasar por allí, se embriagaba con el aroma de los durazneros,
higueras, perales, membrillos, frutillas y melones, que brotaban generosamente
del noble y fértil suelo. La mayoría de estas tierras,
eran propiedad de los herederos de don Plácido Pificiro o Piñero,
los que destinaron parte de ellas a la diagramación del "
Parque del Oeste hoy Parque del Centenario. En la que es actualmente
esquina de las calles Campichuelo y Díaz Vélez, comenzaba,
como buscando el sud este, la quinta de Cullen, donde años más
tarde se construyó la cancha del club Estudiantil Porteño
y posteriormente, se erigió la Parroquia de Nuestra Señora
de Los Dolores, que donara la señora Luisa Cullen de Llobet,
e inaugurada el día 03 de Junio de 1923.- Otra quinta lmportante
de la zona, era propiedad de los herederos de don Saturnino Espeleta
o Ezpeleta, que abarcaba la manzana comprendida por las calles Gauna
( actual Avda. Díaz Vélez ), Mocoretá ( actual
Dr. Juan B. Ambrosetti ) Mendes de Andés actual Mendez de Andés
) y Guayquiraró ( actual Dr. Eleodoro Lobos) opinamos que esta
quinta, se extendía hasta las calles San Eduardo ( actual Dr.
Juan F. Aranguren ) por los fondos y Campichuelo por el lateral, ya
que obra en nuestro poder una escritura de la época, donde se
menciona la venta de un lote de terreno, ubicado sobre Mendes de Andés
entre Guayquiraró y Camplchuelo, al señor Antonio Grillo
( padre del Dr. Mercurio Grillo - ex farmacéutico de la Guardia
de este Hospital - y a su vez, abuelo materno del Dr. Domingo Mazzeo
- del Servicio de Toco - Ginecología del mismo ~, " por
compra en mayor porción a la testamentaría del Dr. Don
Carlos Durand " ). En la parte posterior del predio, se encontraba
una precaria cancha de fútbol, perteneciente a uno de los primeros
equipos de ese deporte que existieron en la ciudad, el llamado "
Gutemberg ". A su vez, en la parte anterior, se decidió
construir el Hospital para Hombres, con el dinero de la donación
del Dr. Carlos G. Durand.
2 - Breve
biografia del Dr. Carlos G. Durand
Carlos
Gustavo Durand, nacio cn la ciudad de Salta, el 21 de Febrero de 1826.
-Su padre, el médico francés Jean André Cliarles
Durand había actuado en Las Campañas Napoleónicas
como Cirujano Mayor, por lo que fue condecorado por Luis XVIII, con
la Flor de Lys, en. 1814. Arribado a estas tierras fue designado por
Rivadavia médico de Policía, el 1 1 de Febrero de 1822.-.
El año anterior, había figurado entre los firmantes del
Acta de Fundación de la Universidad de Buenos Aires el 12 de
Agosto, siendo el primer Profesor de Obstetricia de la novel institución.
Se lo contó también entre los fundadores de la Academia
Nacional de Medicina.
Su madre,
criolla de la más selecta estirpe porteña - Doña
María del Rosario Chavarría - era hermana del que fuera
por decreto del presidente Mitre, en 1862 - canonigo de nuestro Cabildo
Metropolitano, Presbítero Matías de Chavarría.
Carlos
Gustavo tuvo dos hermanos menores : Eduardo, cuya trayectoria hemos
perdido y Carolina, que permaneció soltera al lado de su hermano
mayor hasta sus últimos momentos.
Aún
siendo niño, se trasladó con su familla a Buenos Aires,
donde curso como conspicuo alumno sus estudios secundarios y universitarios,
graduándose de médico en 1846.-, versando su tesis sobre
el contagio del cólera.Por ese entonces, el Dr. Durand era un
apuesto joven de arrogante y magra figura, elevada estatura, nariz fina,
mirar profundo, tez notablemente blanca, adornado todo ello, con cuidados
bigotes y perilla de corte francés. Minucioso en su vestir, se
destacaba por sus modales señoriales, su pausada elocuencia y
clara inteligencia.
Pronto
adquirió fama como obstetra, atendiendo a los más selectos
apellidos de la sociedad porteña, a lo que se suinó una
basta actividad de trabajos científicos, que encontraron eco
en publicaciones nacionales y extranjeras, de los que merece destacarse,
"Adelantos de la Operación Cesárea en la Ciudad de
Buenos Aires ".
Ocupó
varios cargos municipales, como asimismo fue Miembro del Tribunal del
Juicio de lmprenta, Micmbro de la Academia de Medicina y Cirujano Mayor
del Ejército.
En 1859
fue elegido Diputado Provincial por la campaña de Buenos Aires,
alternando con ilustres figuras de la talla de Carlos Tejedor, Emilio
Castro, Manuel A. Montes de Oca, Juan A. Cascallares, Jorge Atucha,
Marcelino Ugarte, Juan A. Gelly y Obes, Benito Nazar, Jose María
'Bustillo, Santiago Calzadilla, Juan Agustín García, Emillo
Agrelo, Jaime Llavallol, Luis María Drago, Mariano Saavedra,
Nicanor Alvarellos, y Mariano Castex.. Fue tan destacada su actuación,
que en 1865, consolidada definitivamente la Nación, se lo elevó
al rango de Senador por la provincia de Buenos Aires, cargo que detentó
hasta 1870, descollando como hombre de consulta, especlalmente en temas
vinculados con la higiene y la salud pública.
En septiembre
de 1869, a los 43 años de edad, contrajo matrimonio con Amalia
Pelliza Pueyrredón, una hermosa joven de 15 años nieta
del que fuera Director Supremo de las Provincias Unidas del Río
de la Plata. Al poco tiempo, dos hechos nefastos se asociaron en detrimento
de ese matrimonio tan auspiciosamente iniciado : a la muerte de doña
Rosario, se agregó una gravísima viruela confluente, que
arrasó con la belleza y la tersura del cutis angelical de doña
Amalia..Esto determinó que a partir de allí, en la señorial
y alegre casona de la calle Del Parque ( hoy Lavalle ) casi esquina
Suipacha - donde actualmente se halla el cine,Select Lavalle se operarán
cambios fundamentales. Se cerraron las persianas, se corrieron las cortinas,
no se permitió que la luz transpusiera los umbrales y se limitaron
las visitas a unas pocas famillas muy seleccionadas. El Dr. Durand,
poseedor de una inmensa fortuna proveniente del ejercicio de su profesión
y el legado de su tío, el canónigo Chavarría -
y con su carácter proverbialmente comunicativo, se tornó
en un ser hosco, taciturno y poco propenso a los gastos de la casa y
de la vestimenta. Y a más avanzada edad, nuestro protagonista
se enfermó de gravedad y durante su larga dolencia - presuntamente
una neumonía complicada - fue asistido solícitamente por
su esposa y su hermana, que cumplieron estrictamente las indicaciones
del joven médico Dr. 'Nicolás Repetto, lográndose
así superar el difícil transe no obstante ello, el episodio
dejó huellas fisicas y tanto más psíquicas : se
volvió aún más agresivo, instituyendo en su hogar
un régimen realmente intolerable. A tal punto, que su esposa
temerosa por su vida,. a mediados de, dlciembre de 1900, abandonó
la casa, huyendo a la República Oriental del Uruguay, donde años
más tarde murió en la pobreza. Esta actitud de doña
Amalia, le valió ser lgnorada en el testamento que por ese entonces
dictó el Dr. Durand, donde dispuso que sus bienes se destinaran
a la construcción de un " Hospital para Hombres "
El acta
número trescientos noventa y cinco de la Sección Décima
Cuarta del Registro, informa que " en la Capital de la Repúbllca
el día 08 de agosto de 1904 a las 10,00 Hs de la mañana,
en su domicilio de la calle Lavalle novecientos diez y nueve, según
lo que consta en el certificado extendido por el médico Agustín
Drago, falleció a raíz de " Uremia " Carlos
Durand ". Así se apagó la brillante, azarosa, tormentosa
y dramática vida de este benefactor de nuestra Ciudad.
3- Trámites
e Inaguración del Hospital:
al fallecer
el Dr. Durand, el albacea testamentario don Gabriel Tapia, informó
a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires del contenido del legado.
Se dispuso entonces, que el Dr., José Penna se ocupara de encontrar
un predio acorde en este barrio que contaba solamente con una Estación
Sanitaria : la de San Carlos -Norte. El Dr. Penna, notorio higienista,
consideró que la quinta de Espeleta era la indicada, siendo adquirida
de inmediato, llamándose a licitación para construir un
hospital con capacidad para 220 camas y un presupuesto estimado en 700.000.-
pesos-
Se presentaron
9 proyectos que estuvieron expuestos en la calle Malpú N' 12
y que dieron lugar a diversas controversias. En definitiva, realizando
el concurso en 1907, se adjudicó la construcción de la
obra al Ingeniero Alfredo R. Buschiazzo.
El 20 de
junio de 1909 a las 15,30 I-Is., en presencia del Arzobispo de Buenos
Aires, Monseñor Mariano Antonio de Espinosa, el Sr. Intendente
Municipal, don Manuel guiraldez, sus secretarios, el director de la
asistencia Publica, funcionarios,damas y caballeros de la sociedad porteña
y vecinos de la zona el albacea testamentario, don Gabriel Tapia y su
esposa María Posadas de Tapia - quienes actuaban como padrinos
de la ceremonia - se colocó la piedra fundamental del Hospital.
El acto finalizó con la entrega de medallas recordatorias las
cuales tenían impresas en el anverso la efigie del Dr. Durand
y en el reverso una leyenda que decía "Dejó sus bienes
para construir el Hospital" .Los trabajos demandaron dos años
y tres semanas, lo que motivó una serie de interpelaciones en
el Honorable Consejo Deliberante, además de solicitarse un incremento
de 50.000.- pesos, destinados a la ejecución de las obras sanitarias.
El día 1 8 de marzo de 1912, el albacea testamentario Señor
Tapia hizo entrega del hospital a la comuna, siendo Intendente Municipal
el Dr. Joaquín S. de Anchorena y Director de la Asistencia Pública
el Dr. Horacio Piñero. En este acto, el Sr. Villier Tapia -hijo
de don Gabriel y a su vez, inspector de las obras - procedió
a entregar las llaves del edificio ( recuerda la anécdota que
estas llaves, inmediatamente se perdieron y no volvieron a ser encontradas
jamás, como si premonitoriamente este hecho significara que las
puertas del Hospital Durand, no se cerrarían " in saecula
saeculorum en ( por ) los siglos de los siglos ».A pesar de estar
prácticamente terminado, demandó aún un año
más y un incremento de 300.000 pesos moneda nacional, completar
" las instalaciones de aquel ( se refería al hospital ),
con los servicios de luz, calefacción, tanques, mueblaje, etc.
con el objeto de librarlo al servicio público.
El día
28 de abril de 1913, fue habilitado, recibiendo sus primeros pacientes
- todos hombres, por expresa disposición testamentaria del Dr.
Durand - provenientes de la estación sanitaria San Carlos Norte.
Muy pronto se vio la necesidad de ampliar la atención también
a las mujeres. Para ello, se contó con el asesoramiento del Dr.
Adrián Beccar Varela y la intervención del Dr. Marcelino
Herrera Vega - prestigioso médico y profesor universitario, a
la sazón concejal quien obtuvo la autorización para habilitar
un servicio de Ginecologíá y Obstetricia.
4- Estructura
Edilicia:
En el momento
de su entrega, el Hospital contaba de : Un pabellón de administración,
que se encontraba al frente del edificio. En el subsuelo del mismo,
un gran depósito para: la farmacia. Un gran " hall "
central - donde estaba ubicado el busto del Dr. Durand- había
a los laterales, el acceso a los pisos superiores en el primer piso,
se encontraban las habitaciones del Director, del Administrador, de
los Médicos y del Capellán, el comedor y las salas de
lectura. El segundo piso, era sede de las habitaciones de los practicantes.
Las galerías
con subterráneos, tcrrazas y pasajes, conducían hacia
Guayquiraró,
La capilla
y los pabellones de las Hermanas y de los enfermeros. Hacia Mocoretá,
a loa consultorios externos, de los que a su vez, tenía una entrada
para el público por esa misma calle.
La sala
de operaciones, realizada según el modelo del Hospital Imperial
de Hamburgo , se encontraba casi en el centro del predio y se comunicaba
a través de un subterráneo, con los consultorios externos
y las salas de internación de clínica quirúrgica.
Contra
los laterales del terreno, había dos pabellones de cada lado,
con dos salas cada uno, con capacidad de 24 camas cada una de ellas,
( en épocas que bien recordamos, se ampliaba a 40 camas y hasta
12 camillas desarmables, tipo catre ). Se contaba además en cada
sala, con comedor y sala de estar para los enfermos, salas para médicos
para practicantes y para enfermeros, además de un laboratorio.
Los pabellones que daban hacia la calle Mocoretá, estaban destinados
a clínica quirúrgica el primero y a ortopedia y traumatología
el segundo. Los que daban a la calle Guayquiraró, a clínica
médica.
Detrás
de la sala de cirugía, se encontraba la cocina; el lavadero y
al final del terreno, las salas de observación y necropsias y
las caballerizas ( donde actualmente se levanta la Escuela de Enfermería
" Dra. Cecilia Grierson para la ambulancia a caballo. Todo lo descrlpto
se engalanaba con un bien cuidado parque, algunos de cuyos primeros
árboles aún existen.
5- Sus
primeros Jefes:
Enumeramos
a: Director : Prof. Dr. Pascual Palma. Médicos Internos : Dres.
A. G. Gallo y Angel. Practicantes Mayo res.: B. Castañeda. R.A.
Castillón, M. Cotlgnola, I-Ielcy Cliano, Perelra Rego, 'Nicolás
Romano. Clínica Médica : Pabellón Chavez - ex salas
111 y IV - Prof. Dr. Mariano Castex. Cirugía :'Prof. Dr. Pascual
Palma, reemplazado al muy corto tiempo por el Prof. Dr. Pedro Chutro.
Ortopedia : Prof. Dr. Luis Tamini.
Dermatosifilogra-fía
: Dr. Enrique Prliila. Odontología: Prof. Dr. Alejandro Zabotinsky.
Pediatría
: Prof. Dr. Dello Aguilar. Radiología : Prof. Dr. René
Tarradelas. Farmacia :
Dr. Pedro
Pablo Rey. Posteriormente, Tocoginecología : Prof. Dr. Alberto
Peralta Ramos.
Finalizamos
este sucinto paseo, por los sucedidos de hace alrededor de ochenta y
cinco años en estos parajes, donde al igual que en la obra inmortal
de Dante ( Infierno, 111, 9 ) como también en el pabellón
de practicantes de nuestro amado Hospital, estaba la inscripción
" Lasciate ogni speranza; voi che'ntrate " ( vosotros, los
que entráis, dejad toda esperanza )...
Leído
en la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina.
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